domingo, 5 de julio de 2015

Mi voracidad residía en el cerebro

El apetito insaciable, tortura de vez en cuando a todo el mundo, puede tratarse de un director demasiado ocupado con su trabajo, una embarazada o una estudiante de 20 años. Yo tengo 29 años, soy soltera, tengo un buen empleo y ningún problema – con excepción del apetito permanente.
Puedo seguir comiendo sin cesar y sin la sensación de saciedad. Creo que no soy la única que está resolviendo un problema parecido. Igual que los demás, también yo atribuyo mi voracidad excesiva al estrés y tensión. Tengo que limitarme racionalmente, a no ser así, subiría de peso, de todos modos pasa. Estoy insatisfecha conmigo misma, me siento agotada e incómoda en general. Si sucediera sólo de vez en cuando, lo sobrellevaría. ¿Pero todos los días?
Necesitaba ayuda. Sin embargo, quería probar otra cosa que consejos de nutricionistas, arreglos del menú o cursos de Pilates. Intuía que mi problema consistía en otra cosa que en un estilo de vida incorrecto.

Por eso pedí una consulta con el Dr. Jonáš. El examen con el aparato Salvia no duró mucho tiempo, el problema se determinó rápidamente – el foco de mi problema estaba en la carga tóxica del hipotálamo. Fui instruida en el problema, explicado al modo lego. El hipotálamo es la parte del cerebro que coordina todos los procesos hormonales en el organismo y dirige también la función complicada del sistema nervioso vegetativo. Pertenecen a esta función, por ejemplo, la sensación permanente del hambre, temperatura elevada a largo plazo o la sensación del frío en las extremidades, conocida sobre todo entre mujeres.
La especialidad del hipotálamo es su conexión con muchas otras partes del cerebro, por ejemplo, con la corteza o médula oblonga. Se juntan allí varias partes del cerebro influyendo en su actividad. Sin embargo, él mismo pertenece a la parte del cerebro que no es controlable. También supe que – a diferencia de otras partes del cerebro – no está protegido contra la penetración de sustancias tóxicas desde la sangre.

El único método que sabe controlar la función del hipotálamo es la desintoxicación controlada según el Dr. Jonáš, ya que no sólo sabe descubrir el defecto, sino también definir precisamente su tipo.
Puede definir la toxina concreta que ha causado este defecto. Y puede eliminar esta toxina por medio de productos correspondientes.

A mí personalmente me fueron recomendados los productos, VelienDren y MiDren para desintoxicar la zona del hipotálamo. Supuestamente, tengo afectado por toxinas el circuito del bazo que, según el pentagrama chino, es típica esta carga tóxica en personas pensativas, preocupadas que toman la vida muy en serio. Es cierto.
Las influencias negativas alrededor del cerebro las elimina el producto Cran. De mi sistema límbico se ocupan los productos Emo y Stre, eventualmente el Dr. Jonáš me recomendará todavía MiDren, en el caso de que se presenten metales tóxicos o sustancias químicas.
Tomando los productos estoy purificando mi hipotálamo y domino más fácilmente las dificultades de la vida. Dicho con palabras del señor Jonáš: “Estoy dejando de ser juguete en las manos de mi propio cerebro“. Este cambio positivo le deseo a todos de todo el corazón.

05/12/2011